Champiñones cremosos al vino blanco

Champiñones cremosos al vino blanco

No recuerdo exactamente de dónde salió esta receta, pero se quedó conmigo porque es de esas cosas simples que terminan siendo peligrosamente adictivas. Cremosa, suave y con muchísimo sabor.

La suelo servir con pan francés caliente para ir untando la salsa… y honestamente, para mí esa parte es casi lo mejor. También funciona como acompañamiento para carnes o pollo, pero como aperitivo se luce muchísimo.

Ingredientes

  • 250 g de champiñones
  • 1½ cebollas blancas picadas en cuadritos pequeños
  • 1 diente de ajo picado o machacado
  • 1 cucharada de mantequilla
  • Un chorrito de aceite de oliva
  • 1 cubo de caldo de pollo
  • Sal al gusto
  • 250 g de crema de leche (puedes agregar más si prefieres una salsa más cremosa)
  • Un chorrito de vino blanco
  • Queso parmesano al gusto

Preparación

  1. Corta los champiñones en láminas y colócalos en una sartén a fuego medio sin aceite ni mantequilla. Déjalos cocinar hasta que boten toda su agua. Espera a que el líquido se evapore y reserva.
  2. En otra sartén, derrite la mantequilla junto con un chorrito de aceite de oliva.
    El aceite ayuda a evitar que la mantequilla se queme.
  3. Agrega la cebolla picada y cocina hasta que empiece a dorarse.
  4. Cuando la cebolla ya esté tomando color, añade el ajo y sofríe unos segundos más.
    No agregues el ajo desde el inicio porque se cocina más rápido y puede quemarse.
  5. Incorpora los champiñones reservados y mezcla a fuego bajo.
  6. Añade el cubo de caldo de pollo, el vino blanco, la sal, la crema de leche y el queso parmesano.
  7. Revuelve y cocina unos minutos a fuego bajo hasta que todo esté bien integrado y cremoso.
  8. Apaga el fuego y deja reposar unos minutos antes de servir.

Notas

  • Queda delicioso acompañado con pan francés caliente.
  • Lo puedes preparar con varias horas de anticipación y calentarlo unos 30–40 segundos en microondas antes de servir.
  • También puedes poner queso parmesano encima y llevarlo al horno para gratinar.

De esas recetas que hacen que alguien pruebe “solo un poquito”… y vuelva varias veces por más.