Esta es de esas ensaladas que uno arma sin pensar mucho… pero que siempre termina siendo especial.
Me la enseñó mi mamá y la he repetido muchas veces, cambiándola según lo que tenga o lo que me provoque. Pero hay algo que no cambia: la combinación del queso feta con los arándanos y la salsa… es lo que hace todo.
Es perfecta para acompañar pollo o simplemente para comer algo fresco pero con sabor.
Ingredientes
- Lechuga crespa o mezcla de hojas verdes
- Queso feta
- Arándanos
- Champiñones (opcionales, salteados)
- Nueces (opcionales)
- Cebolla puerro (opcional, sofrita)
Para la salsa:
- 1 cucharada de vinagre balsámico
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- 2 cucharadas de miel
Preparación
- Lava y seca bien la lechuga. Colócala como base en un bowl o plato.
- Añade el queso feta desmenuzado y los arándanos.
- Si decides usarlos, incorpora los champiñones previamente salteados y la cebolla puerro sofrita.
- Agrega las nueces si te gustan.
- Mezcla aparte los ingredientes de la salsa hasta que estén bien integrados.
- Vierte la salsa sobre la ensalada justo antes de servir.
Notas
- La salsa es clave: el balance entre lo dulce, lo ácido y el aceite hace toda la diferencia.
- El queso feta con los arándanos es, de verdad, lo mejor de esta ensalada.
- Puedes ajustarla completamente a tu gusto — incluso dejarla en su versión más simple.
Es de esas combinaciones que no parecen complicadas… pero funcionan demasiado bien.

